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IDENTIFICACIÓN DEL CASO: Key Tronic Corporation c. Smart Technologies et al.


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#Competencia judicial internacional directa


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"Estados Unidos: Key Tronic Corporation c. Smart Technologies et al. Tribunales incompetentes para resolver demanda contra una empresa mexicana

Por Laura Carballo Piñeiro y María Mercedes Albornoz

10 Enero, 2017

El Tribunal de Distrito de los Estados Unidos, del Distrito Este de Washington (US District Court de Washington) se pronunció el pasado 2 de noviembre de 2016 en un caso que enfrentaba a Key Tronic Corporation, una sociedad del Estado de Washington, con Steel Technologies de México, S.A. de C.V. La sentencia ahora comentada se pronuncia sobre la impugnación de la competencia judicial internacional de los tribunales estadounidenses presentada por la demandada mexicana.

Esta decisión de la US District Court de Washington es interesante por dos razones que se examinarán a continuación. En primer lugar, por los límites implícitos que establece a la competencia judicial internacional de los tribunales estadounidenses (personal jurisdiction); en segundo lugar, por los límites a la utilización del Discovery a efectos de determinar la competencia judicial internacional que el mismo tribunal expone (jurisdictional discovery). Pero antes es necesario presentar los hechos del caso.

Hechos

Steel Technologies de México se dedica en este país a la manufactura de componentes para la elaboración de pizarras electrónicas, el lugar de su administración central se halla sito en Ciudad Juárez, México, país donde fue fundada en 1987 y donde se ha mantenido sin contar con oficinas o empleados, ni haber realizado operaciones en los Estados Unidos. Tampoco tiene propiedades, no paga impuestos allí, ni está registrada a efectos de realizar negocios en Washington ni cualquier otro estado de los Estados Unidos.

Por su parte, Key Tronic opera tanto en Estados Unidos como en México. Sus operaciones en México las administra la subsidiaria Key Tronic Juárez S.A. de C.V. Key Tronic México y Steel Technologies México entraron en relación luego de que la sociedad “madre” Key Tronic Corporation (Key Tronic) comprara en 2013 una fábrica ubicada en Ciudad Juárez, de una empresa llamada Sabre Manufacturing S. de R. L. de C. V., con la cual Steel Technologies México había entablado relaciones comerciales previamente. Nótese que antes de entrar en negociaciones, Key Tronic Corporation y Steel Technologies México celebraron un acuerdo de confidencialidad sometido (por elección expresa de las partes) al derecho de Washington.

Las órdenes de compra que dieron lugar a la controversia fueron hechas en 2013 por correo electrónico de Key Tronic a Steel Technologies México, contestado por la misma vía. Desde entonces y hasta mediados de 2015, hubo 112 órdenes de compra, aceptadas y cumplidas o ejecutadas por Steel Technologies México en territorio mexicano. Todas ellas fueron preparadas por y enviadas desde las oficinas de Key Tronic en Washington, a representantes de Steel Technologies México en la fábrica de Ciudad Juárez. La empresa mexicana aceptaba cada orden de compra enviando un correo electrónico y luego enviando las facturas a Washington. Las órdenes de compra indicaban que la mercancía debía ser enviada a Key Tronic Juárez S. A. de C.V. en Ciudad Juárez, México. Por consiguiente, Steel Technologies México produjo los componentes de acero para pizarras electrónicas e hizo todos los envíos a Key Tronic en México; nunca envió mercancía a Key Tronic en Washington.

La controversia surgió a raíz de la disconformidad de Key Tronic con la calidad de los productos que recibía. Desde entonces, las partes se reunieron en dos ocasiones en Washington para intentar resolver el problema.

Personal jurisdiction

La jurisdicción personal es el poder de un tribunal sobre una persona, para juzgar a esa persona. En los tribunales federales estadounidenses, la jurisdicción personal es determinada por el derecho del estado en el cual el tribunal tiene su sede. En este caso, sería el derecho del estado de Washington. Éste permite la jurisdicción personal sobre los demandados en toda la amplitud que a su vez permite la Cláusula de Debido Proceso de la Constitución estadounidense. Según dicha cláusula, un tribunal puede ejercer jurisdicción personal sobre un demandado sólo cuando el demandado tiene ciertos contactos mínimos con el estado del foro, de modo que el juicio no ofenda las nociones tradicionales de juego limpio y justicia material.

La jurisdicción personal puede ser general o especial. La primera requiere conexiones continuas y sistemáticas con el foro, de manera tal que la empresa extranjera pueda considerarse “en su casa” en el estado del foro. No es el caso de Steel Technologies México. La segunda, la jurisdicción personal especial existe cuando un caso surge de o se relaciona con contactos del demandado con el foro. El tribunal lleva a cabo un análisis para examinar si tiene este tipo de jurisdicción con respecto a Steel Technologies México.

El Noveno Circuito utiliza un test en tres partes para determinar si existe jurisdicción personal especial:

1) el demandado no residente debe llevar a cabo algún acto por el cual intencionalmente aprovecha el privilegio de realizar actividades en el foro, invocando por ende los beneficios y protecciones de las leyes locales;

2) la pretensión debe ser de las que surgen de o se relacionan con las actividades del demandado relacionadas con el foro; y

3) el ejercicio de jurisdicción debe ajustarse al juego limpio y a la justicia material (por ejemplo, ser razonable).

El actor tiene la carga de probar los dos primeros puntos. Una vez establecidos, le corresponderá al demandado probar que el ejercicio de jurisdicción no sería razonable. En el presente caso, Key Tronic no probó el primer punto: el aprovechamiento intencional.

Al analizar si existe jurisdicción personal especial, el tribunal tuvo en cuenta diversas pautas o criterios marcados por la jurisprudencia, muchas de las cuales se indican a continuación:

a) es esencial que haya algún acto por el cual el demandado aproveche intencionalmente el privilegio de llevar a cabo actividades en el estado del foro, invocando por ende los beneficios y protecciones de las leyes locales. El fundamento es que ese demandado también debe someterse a las cargas del litigio en ese foro;

b) el examen debe limitarse a contactos con el foro que resultan de las acciones del demandado mismo, y no del actor. El demandado debe haber realizado actos deliberados, afirmativos, intencionados que lo vinculan con el foro mismo; no con personas que allí residen;

c) la relación jurídica con el actor no puede ser el único vínculo entre el demandado y el foro. Este límite a la jurisdicción garantiza que un demandado no será llevado ante el foro de una jurisdicción sólo como resultado de contactos fortuitos o tenues, o por la actividad unilateral de otra parte o de un tercero;

d) por sí sola, una relación contractual con una parte de fuera del estado no puede establecer automáticamente contactos mínimos suficientes con el estado de la otra parte;

e) un ejemplo típico de que un demandado aprovechó intencionalmente el privilegio de hacer negocios en el estado del foro consiste en evidencia de acciones del demandado tales como celebrar o cumplir un contrato allí;

f) el tribunal que analiza la existencia de jurisdicción personal no debe llevar a cabo un test mecánico sino un estudio realista que un contrato no suele ser más que un paso intermedio que sirve para amarrar negociaciones mercantiles previas con consecuencias futuras que son, en realidad, el verdadero objetivo de la operación mercantil. Por lo tanto, para determinar si un demandado estableció intencionalmente contactos mínimos con el foro, deben ser valoradas las negociaciones previas y las futuras consecuencias contempladas, los términos del contrato y la conducta real de las partes;

g) la presencia transitoria del demandado en el estado del foro sólo sustentará la jurisdicción si fue lo suficientemente significativa para crear una conexión sustantiva con el estado del foro. Pero para que haya jurisdicción no se exige la presencia física de los demandados en el estado del foro: basta con que el demandado no residente haya hecho negocios intencionalmente en el estado del

En este caso, el tribunal considera que no hay nada que sugiera que Steel Technologies México se haya colocado a sí misma en la posición de aprovechar las protecciones y beneficios del derecho de Washington, ya que no parece haber conducta deliberada de parte de dicha empresa para vincularse con el estado de Washington.

Al contestar la impugnación de competencia presentada por la empresa mexicana, Key Tronic indicó varios “contactos” para establecer el aprovechamiento intencionado, que según el criterio del tribunal no son apropiados para este análisis o al menos no alcanzan para establecer contactos suficientes entre Steel Technologies México y el estado de Washington:

1) aunque las partes celebraron un acuerdo de confidencialidad, este “contacto” no es relevante para el punto controvertido y por lo tanto no sirve a los fines de la jurisdicción personal especial. Incluso si fuese relevante, este “contacto” con Washington es mínimo y meramente incidental para el objetivo global de las partes de establecer una relación de suministro. Adicionalmente, las órdenes de compra no designaban el derecho de Washington como aplicable, y son aquéllas el núcleo de la disputa (no el acuerdo de confidencialidad);

2) las dos visitas de Steel Technologies México a Washington (la sola presencia física en Washington fue alegada) sucedieron después de que surgió la disputa y por lo tanto no son un contacto a los efectos de la jurisdicción personal;

3) aparte de esto, Key Tronic alega poco más que comunicaciones por e-mail entre Steel Technologies México y empleados de Key Tronic en Washington, órdenes de compra redactadas en Washington y enviadas a México, y el envío de facturas a Washington hecho por Steel Technologies México. No obstante, el tribunal considera que estos supuestos “contactos” con Washington resultaron de elecciones y de la conducta de Key Tronic (administrar las ventas y la facturación de Key Tronic México en Washington), más que de una elección deliberada de parte de Steel Technologies México;

4) finalmente, Key Tronic invoca los términos de las órdenes de compra y en particular el requisito de que Steel Technologies México resarza al “comprador”. De ahí Key Tronic concluye que Steel Technologies México aceptó resarcir a una empresa de Washington. Pero esto no necesariamente es así. Quien figura como “comprador” en las órdenes de compra es una persona física, quien presumiblemente habría actuado como representante de Key Tronic; pero no queda claro si estaba actuando en representación de la empresa madre o de la subsidiaria. Como sea, el tribunal entiende que este “contacto” no es el resultado de un acto voluntario de parte de Steel Technologies México y es meramente incidental con respecto a la relación en su conjunto;

5) adicionalmente, el tribunal destaca que México era el centro de gravedad de prácticamente todos los aspectos de la relación entre Steel Technologies México y Key Tronic y que la realidad de la relación comercial entre ellas muestra que Steel Technologies México quería continuar los negocios que tenía con Sabre antes de que Key Tronic adquiriera la fábrica de Sabre localizada en México.

En suma, Steel Technologies México no aprovechó intencionalmente las leyes y protecciones del estado de Washington, ya que su conducta no estaba dirigida hacia Washington y los únicos contactos con dicho estado fueron el resultado de la elección de Key Tronic de delegar las funciones administrativas a su oficina de Washington. La conexión de Steel Technologies México con Washington, a lo sumo, fue meramente incidental con respecto a su interés de producir, vender y entregar acero en México. Las demás cuestiones acerca de la jurisdicción son irrelevantes, dado que Key Tronic no logró establecer el primer punto requerido para la existencia de jurisdicción personal.

Jurisdictional Discovery

Ante la impugnación de la competencia judicial internacional, Key Tronic no sólo muestra su oposición, sino que solicita que se le dé la oportunidad de utilizar el jurisdictional discovery para establecer los contactos de Steel Tech México con Washington.

Como su nombre indica, este mecanismo implica que el solicitante puede recurrir a pre-trial discovery con el fin de obtener del demandado documentos e información que le permitan fundar la competencia del tribunal que conoce tanto sobre el demandado como sobre la cuestión en disputa.

La idea en sí es sorprendente para juristas acostumbrados a la sobriedad en la determinación de la competencia judicial internacional que caracteriza a aquellos países que han optado por una codificación de foros y, por tanto, donde la afirmación de jurisdicción depende, normalmente, del encaje de algunos datos en el correspondiente precepto legal y donde se tiende a evitar cualquier tipo de prueba en el inicio mismo del proceso.

La aproximación es diferente en los Estados Unidos donde la asunción de competencia judicial internacional se hace depender del examen de las circunstancias del caso y, por tanto, de los indicios fácticos que apunten a cualquiera de sus estados como ‘relacionado’ con el demandado y la demanda. De ahí que también se permita aplicar el pre-trial discovery a estos efectos con la particularidad de que este uso es una creación judicial apoyada en las Federal Rules of Civil Procedure, pero que carece de recepción legal.

El razonamiento de los tribunales estadounidenses es el siguiente: si el demandado comparece para impugnar la competencia judicial internacional se está sometiendo a su jurisdicción a efectos de decidir esta última, por lo que también debe cumplimentar el requerimiento de información y entrega de documentos o, en su defecto, soportar las correspondientes sanciones como imponerle la carga de la prueba de que la jurisdicción no existe [Ellis v Fortune Seas, Ltd 175 FRD 308, 311 (SD Ind 1997). Véase un estudio detallado del jurisdictional discovery en S.I. Strong, “Jurisdictional Discovery in the United States Federal Courts”, Wash. & Lee L. Rev., Vol. 67, 2010, pp. 489-587].

Obviamente, el problema de este modus operandi es que no se circunscribe a la práctica doméstica estadounidense, sino que también se utiliza para establecer el carácter extraterritorial de la jurisdicción estadounidense sin matiz alguno y utilizando las mismas sanciones que las que se imponen en el plano doméstico. Ello puede fácilmente devenir en abusos y en, cuando menos, un evidente quebranto económico para la parte que debe someterse al jurisdictional discovery [véase S.I. Strong, “Jurisdictional Discovery in Transnational Litigation: Extraterritorial Effects of United States Federal Practice”, Journal of Private International Law, Vol. 7, 2011, pp. 1-31].

En ausencia de reglas legales que lo delimiten, el jurisdictional discovery se caracteriza por la generosidad con la que se concede y la amplitud de datos que se pueden recabar a su través. De ahí que decisiones como la aquí analizada sean una rara avis que nos puede dar alguna guía sobre cómo poner límites a esta indudable ventaja procesal del demandante.

En In re Key Tronic Corporation se valora si procede el jurisdictional discovery. En caso de respuesta positiva a esta primera cuestión, la segunda decisión que tendría que tomar el tribunal es el alcance de los deberes de transparencia e información que se imponen al demandado. En este supuesto, no se llega a este segundo paso ya que el tribunal requerido decide denegar el mecanismo en atención al siguiente test: la necesidad de probar los indicios que sustentan la afirmación de jurisdicción y por tanto de recurrir al jurisdictional discovery, depende de si son creíbles los ya existentes o de si existe una interpretación controvertida de los mismos.

Además y apoyándose en la Profesora Strong, este tribual recuerda que el jurisdictional discovery tiene lugar antes de la determinación de la jurisdicción sobre el demandado y la materia (de afirmar la existencia de jurisdicción personal general o, en este caso, especial), ergo es importante evitar que se impongan cargas procesales tan relevantes como ésta a un demandado que bien puede no estar sujeto a la jurisdicción de los tribunales estadounidenses. En este sentido, la sentencia reseñada introduce con esta matización un factor moderador importante de la discrecionalidad con que se concede este mecanismo.

Siguiendo esta línea de razonamiento, el tribunal continúa examinando si la denegación del jurisdictional discovery supondría un abuso de proceso (abuse of discretion). A lo que se contesta indicando que no es el caso cuando de la documentación presentada por el demandante no se desprende que exista hecho alguno que precise mayor prueba.

Podría necesitar de mayor prueba el averiguar si Steel Tech México tiene oficinas u otros contactos en Washington. Ahora bien, teniendo en cuenta que, aunque el jurisdictional discovery llevara a identificar otros contactos con Washington distintos de los ya aportados al proceso, los mismos no serían relevantes a establecer la jurisdicción personal especial del tribunal estadounidense, no procede el jurisdictional discovery."

Carballo Piñeiro, Laura y María Mercedes Albornoz. Estados Unidos: Key Tronic Corporation c. Smart Technologies et al. Tribunales incompetentes para resolver demanda contra una empresa mexicana. 10 Enero, 2017



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